Después de estar inmersa en la oscuridad, en la soledad, en la incertidumbre, después de dudar hasta de mi propia existencia, he llegado a la verdad, he llegado a mí misma, que es el objetivo de cada búsqueda que hago: hallarme a mí.
Estoy viva.
Algo ha crecido, algo ha cambiado dentro de mí, lo he sentido, tal como se siente el instante en el que se cruzan dos miradas desconocidas; la belleza de lo desconocido.
Me dolía, me dolía no saber qué es, no saber qué me espera, no saber quién soy.
Pero es bello sentirte crecer, sentir que vuelves a nacer, sentir que todo cambia, todo llega, todo se renueva, todo se recompone.